Cuando la primavera asoma en el calendario pero la nieve aún resiste en las alturas, Ordesa se transforma en un lugar suspendido entre estaciones. Es un instante fugaz en el que el silencio del valle se mezcla con el murmullo del deshielo y el crujido suave de la nieve bajo los pies. Así es Ordesa después de una última nevada: un santuario blanco donde todo parece detenido, menos la emoción de caminarlo.
El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es uno de los destinos de montaña más populares del Pirineo aragonés. En verano, miles de senderistas recorren sus caminos entre verdes praderas, bosques frondosos y cascadas rebosantes de agua. Pero hay un momento mágico, más breve y menos conocido, que transforma el valle en un espectáculo inesperado: las primeras semanas de primavera, cuando todavía perduran las últimas nieves del invierno.

Eso fue exactamente lo que me encontré hace justo un año, cuando tuve la oportunidad de recorrer el parque apenas unos días después de una nevada tardía que había cubierto de blanco los caminos, los bosques y los picos que rodean al valle, regalando a quienes nos aventuramos por sus senderos una experiencia casi íntima, donde por momentos reinaba el silencio y sólo se escuchaba el crujir de la nieve bajo las botas.

En otras épocas del año, cada paso en Ordesa es una invitación al asombro, pero recorrerlo cubierto por la nieva mientras el sol luce con fuerza y la temperatura dice adiós al invierno es una experiencia irrepetible.

Las cascadas de las Gradas de Soaso y la Cola de Caballo rugen con fuerza con el comienzo del deshielo, pero el entorno se viste de una calma distinta. La nieve amortigua los sonidos y multiplica la belleza. Hay algo profundamente conmovedor en caminar por Ordesa en este tránsito de estaciones: un valle que empieza a despertar, pero que aún guarda el aliento frío del invierno.


Primavera y nieve. Luz y hielo. Relativa soledad y asombro. Ordesa, en esta época del año es una puerta abierta a la maravilla.
Más información: Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido